• Lunularaceae

    es una familia que pertenece a la clase Marchantiopsida y al Orden Marchantiales. Es una familia monotípica, es decir constituida por una sola especie Lunularia cruciata la cual se distribuye ampliamente alrededor del mundo en las regiones subtropicales; tanto del hemisferio sur como del hemisferio norte, generalmente es propia de climas desde templado a cálido

  • Lobo gris mexicano

    El lobo gris mexicano o solo lobo mexicano es una de las 24 subespecies de lobo (Canis lupus) que existe en Norteamérica y se caracteriza por ser la más pequeña y la que se distribuye más al Sur. De estas subespecies solo dos han habitado en la República Mexicana hasta principios del siglo XX.ecies.

  • Lycophyta, Lycopodiophyta y Microphyllophyta

    El phyllum Lycophyta comprende 1500 especies aproximadamente, son plantas herbáceas, cosmopolitas y se encuentra dividido en tres Ordenes: Lycopodiales, Sellaginelales e Isoetales. Este grupo de plantas apareció en el Devónico y es el grupo hermano del resto de las plantas vasculares como lo son helechos, gimnospermas y angiospermas.

  • El Tecolotito serrano (Glaucidium gnoma)

    Tiene una longitud de 15 a 17cm en su etapa adulta (aproximadamente 6 pulgadas). Cabeza redonda de color blanco con manchas, dos puntos pálidos en la parte superior de la cabeza, la nuca y cuello, semejante a ojos en la espalda. La parte superior del pecho y cuello presenta un parche negro, las alas y la cola son más obscuras y con rayas verticales en los flancos.

  • ¿Qué son los helechos?

    Es un grupo de plantas que ha lo largo del tiempo se le ha llamado de formas diferentes, ha sido nombrado Pterophyta, Pteridophyta, Poplypodiophyta y recientemente Monylophyta, sin embargo al no existir un consenso nos referiremos a ellos como “Helechos”.

Los misteriosos helechos y selaginelas arcoíris

 Autora: María Sofía Jiménez-Mendoza

Iridiscencia

Le llamamos iridiscente a aquel reflejo de colores tornasol que van desde el rojo, anaranjado, amarillo, verde, cián, azul y violeta, los cuales podemos encontrar comúnmente en objetos como en los lentes de las cámaras, al reverso de un disco o el aceite derramado sobre el piso de la calle, también se encuentra presente en la naturaleza como en las escamas de un pez, las alas de un insecto, en piedras como el ópalo o la calcopirita son algunos cuantos ejemplos. Pero ¿acaso te has preguntado si este fenómeno se puede presentar en plantas?

Helechos y selaginelas iridiscentes

Los helechos son plantas muy antiguas que aparecieron hace aproximadamente 358.9 millones de años, se reproducen por esporas y cuentan con hojas, tallo y raíz además no producen flores. Se considera que existen entre 10,500 y 15,000 especies en todo el mundo, aunque este número difiere debido a que hay diversas áreas que aún no se han terminado de explorar. Con respecto a las selaginelas al igual que los helechos son plantas muy antiguas, también se reproducen por esporas, pero cuentan con una megaspora (espora grande, femenina) y una microspora (espora pequeña, masculina) por eso dicen que son plantas heterospóricas (distintas esporas), actualmente se conocen entre 700 y 750 especies.

Figura 1. Selaginella sp. iridiscente

Los helechos y selaginelas son capaces de vivir casi en cualquier hábitat y clima, aunque, generalmente prefieren y abundan sitios con sombra, sitios con luz indirecta, zonas húmedas y regiones tropicales o subtropicales. La iridiscencia es exclusiva de algunas pocas especies que habitan sitios muy sombreados, donde el dosel y sotobosque de la vegetación dominante es muy cerrado. Entre las especies que se han descrito como iridiscentes se encuentra Trichomanes elegans Danaea nodosa las cuales se distribuyen en los trópicos de América, Didymochlaena truncatula se distribuye en los trópicos del mundo, Selaginella willdenovii Athyrium cordifolum se distribuyen en el Sureste de Asia e Indonesia, Diplazium palmense en Costa Rica y en Panamá mientras que Selaginella uncinata se distribuye en China.  En México sólo se conoce a una especie de helecho que presenta iridiscencia, su nombre es Anemia mexicana var. makrinii también conocido como Helecho rizado y se distribuye en los estados de Nuevo León, Hidalgo, Oaxaca y Tamaulipas, aunque no se descarta que haya otras especies dentro del género Selaginella con esta propiedad en territorio mexicano.



Figura 2. A) Anemia mexicana, México, 2013. Fotografía: Carlos G Velazco-Macias, B) Trichomanes elegans Honduras, 2010. Fotografía: Delmer Jonathan, Naturalista,  C) Selaginella willdenowii Colombia, 2019. Fotografía: Jesus David Torres Meza, Naturalista.

¿A qué se debe este color azul?

Los investigadores al percatarse que algunos helechos y selaginelas presentaban una coloración azul y que además dependiendo del ángulo en el que se miraran podrían presentar una gama de colores como las del arcoíris, quisieron explicar este fenómeno y descubrieron que este fenómeno de las hojas no se debía a un pigmento como la clorofila, sino que era una característica física, un fenómeno óptico, esto significa que el color que observamos se debe a una organización estructural superficial a nivel celular que puede tener ciertas variantes dependiendo de la especie.

Se han propuesto varios mecanismos físicos para explicar cómo se produce este fenómeno óptico, uno de ellos es el de difracción (es la desviación que tiene un haz de luz cuando choca con algo) y el de interferencia de película. Este mecanismo consiste en un haz de luz que pasa por distintas capas o fases, donde una parte del haz se refleja y la otra se refracta, esto significa que la luz se desvía de su trayectoria debido a que pasó de un medio a otro. Para que este concepto queden más claros, un buen ejemplo serían las manchas de aceite que vemos en la calle cuando llueve, el haz de luz pasará de la fase aire a la fase aceite y luego a la fase agua, cada una con propiedades distintas, durante estos pasos una parte del haz de luz se refleja mientras la otra se refractara ya que se encuentra cambiando de fase, por lo que la velocidad del haz de luz cambiará, esto genera que exista un interferencia entre los haces de luz que se están reflejando y permite que nosotros seamos capaces de ver distintos colores. Esto mismo sucede en las plantas, se descubrió que las hojas de algunas selaginelas como, Selaginella willdenowii Selaginella uncinata, presentaban dos capas de celulosa con una organización helicoidal (fibra vegetal formada por carbohidratos polisacáridos) en la pared celular de sus células epidérmicas, las capas tenían un grosor del 80 nm cada una, lo que se considera suficiente para causar una interferencia de película, lo que produce la iridiscencia ya que el haz de luz está incidiendo en estas capas como lo hace con el agua y el aceite.

En el caso del helecho Trichomanes elegans las hojas que presentan iridiscencia tienen unas estructuras especializadas que se llaman iridoplastos los cuales son similares a los cloroplastos, pero más planos además los tilacoides (sitio en donde se lleva a cabo la fotosíntesis y que contienen clorofila) que se encuentran dentro están muy unidos y apilados de 3 en 3 lo que ocasiona que se formen capas por lo que al incidir el haz de luz se produce la interferencia de película. Estos son algunos ejemplos de porque vemos esta coloración azul-verde en estas plantas y explica porque dependiendo del ángulo en que observamos podemos ver distintas tonalidades ya que es la longitud de onda que se está reflejando y que está recibiendo nuestros ojos debido a la interferencia y a las características estructurales de las hojas de algunas especies como la celulosa organizada de forma helicoidal y los iridoplastos.


 

Figura 3. Esquema de una célula vegetal en donde se ejemplifica la interferencia de película. A) Pared celular con dos capas de celulosa la cual debe presentar una organización helicoidal. Se observa cómo incide el haz de luz y al tener contacto con la primera capa de celulosa una parte se refleja y otra se refracta debido a que hay distintas fases. B) Diferencia entre un cloroplasto y un iridoplasto. El iridoplasto es más largo y aplanado. C) Los cloroplasto y los iridoplastos presentan granas. Las granas son un conjunto de tilacoides, la diferencia radica en que las granas en los iridoplastos generalmente se encuentran apiladas y tienen 3 tilacoides por grana siendo esto lo que ocasiona la interferencia de película cuando la luz incide en estas estructuras. Esquema creado en BioRender.com.

¿Para qué le sirve ser azul a estos dos grupos de plantas?

Las plantas para vivir, realizan un proceso llamado fotosíntesis en los cloroplastos, que a groso modo, es la transformación de la energía luminosa a energía química. Cuando las plantas se encuentran con poca energía lumínica entran en estrés. Lo que hacen las especies iridiscentes es aprovechar la poca luz que les llega, para ello reflejan la luz azul que es menos eficiente en la fotosíntesis y solo transmiten luz roja hacia el cloroplasto que es más útil para dicho proceso, el incremento de la transmisión de ella se traduce en el aumento de la fotosíntesis y el crecimiento adecuado de la planta. Es decir, este hermoso fenómeno colateral al estrés en que se encuentras estas especies vegetales.

Espero que si en algún momento de tu vida te llegas a encontrar con un helecho iridiscente recuerdes cual es el mecanismo por el cual se produce este fenómeno óptico y el porqué de su peculiar coloración.

 

Sobre el autor 

https://revistarimega.blogspot.com/2022/05/maria-sofia-jimenez-mendoza.html

Literatura recomendada

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María Sofía Jimenez Mendoza

 Pasante de la licenciatura en Biología de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Desde 2020 realiza su tesis en el Instituto de Química de la UNAM, Departamento de Productos Naturales, estudiando la fitoquímica de una planta con posible actividad antidepresiva. 

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LAS DORADILLAS: Plantas Capaces de Resucitar, aprovechamiento y conservación

 Autor: Samuel Martínez Martínez 


Figura 1. Selaginella lephydophylla, arrosetada en su ambiente natural

Las doradillas son un grupo de plantas con forma arrosetada que pertenecen al género Selaginella; este a su vez se encuentra dentro del grupo de las licofitas, plantas que han existido durante más de 400 millones de años en nuestro planeta. En este tiempo han desarrollado distintas estrategias para sobrevivir y adaptarse a los cambios que hay en los ambientes en los que se desarrollan. Una de estas estrategias es la anhidrobiosis, facultad de perder incluso hasta un 90% del agua que contienen sus células sin que su capacidad de supervivencia se vea afectada.

 Adaptaciones de las células a la falta de agua

Durante los periodos de desecación, las plantas sufren un estrés hídrico que desencadena una serie de señalizaciones e interacciones complejas a nivel celular, en estas se involucran mediadores tales como genes, proteínas y hormonas en respuesta a estas condiciones desfavorables, esto hace que las células preparen a las plantas para resistir la baja disponibilidad de agua sin sufrir daños. Estos mediadores y los mecanismos de protección son distintos dependiendo de cada especie, así como el nivel de resistencia que pueden otorgarle a las plantas.

En el caso de algunas doradillas, a lo largo de millones de años han evolucionado para llevar a un nivel extremo sus mecanismos de protección y resistencia ante la falta de agua, de esta manera logran sobrevivir a la deshidratación por periodos prolongados. Las células de algunas doradillas y otras especies de Selaginella, a partir de los mediadores mencionados anteriormente, en respuesta a la falta de agua en el ambiente producen un tipo de azúcar llamada trehalosa, la cual les confiere la capacidad de mantener intactas sus enzimas y la membrana celular, con la finalidad de que cuando lleguen las lluvias, puedan reanudar sus funciones vitales y reiniciar su crecimiento sin ningún problema. El grado de resistencia se encuentra relacionado no solo con la producción de este tipo de azúcar, sino también con la capacidad de almacenamiento, siendo la especie Selaginella lepidophylla la única que es capaz de almacenar la trehalosa. También dentro del mundo vivo se han encontrado diversos organismos con la capacidad de sintetizar este tipo de azúcar como algunos hongos, bacterias, algas e inclusive insectos.

 


Figura 2. Selaginella lepidophylla en estado de anhidrobiosis

 

Aplicaciones y beneficios con potencial biotecnológico

Dentro del campo de la medicina, existen diversos usos de la trehalosa gracias a sus propiedades; algunos son el tratamiento de la osteoporosis reduciendo la pérdida ósea, el tratamiento de la distrofia muscular oculofaríngea y la enfermedad de Huntington, al evitar la agregación de las proteínas, y de esta manera disminuir los efectos perjudiciales de dichas enfermedades. De igual forma, se ha utilizado para la estabilización de vacunas y de moléculas de fármacos; otra aplicación es la protección durante la congelación de células madre, óvulos y espermatozoides.

Otra de las aplicaciones más prometedoras, es el incorporar la síntesis y acumulación de trehalosa a los cultivos agrícolas para soportar la sequía, y así evitar la pérdida económica que esto conlleva. La idea de los cultivos transgénicos suele ser un tema que continuamente causa controversia, pero la realidad es que si se realiza de manera adecuada puede tener muchas ventajas. El cambio climático cada año se acentúa y genera pérdidas económicas severas, sobre todo en América latina y África, cuyos países se encuentran en desarrollo. Si con los conocimientos actuales y herramientas biotecnológicas se pudieran crear cultivos genéticamente modificados, que tengan la capacidad de ser resistentes a la sequía, se resolverían este tipo de problemas económicos y de hambruna.

En la actualidad se realiza investigación científica encaminada a que los cultivos puedan sintetizar trehalosa, y por otro lado la facultad de almacenarla, para que en situaciones de escasez de agua, las plantas permanezcan vivas y una vez que se presenten las lluvias reanudar su ciclo vital. Además de estos beneficios, se han observado en proyectos experimentales que las plantas modificadas genéticamente para la síntesis de este azúcar, tienen ventajas como la resistencia a suelos con alta salinidad, tolerancia a temperaturas extremas, incremento en la eficiencia fotosintética y mejoras en la capacidad de retención de agua en las hojas.

 Amenazas a las que se enfrentan

Actualmente existe poca información sobre el estado de conservación en el que se encuentran las doradillas. En la Norma Oficial Mexicana 059 SEMARNAT 2010, la cual se encarga de regular y proteger a todas las especies que están en algún grado de riesgo de desaparición, hasta el momento no se encuentra registrada ninguna especie de doradilla. En el caso de la especie Selaginella lepidophylla, en nuestro país se han reportado usos principalmente de la medicina tradicional para el tratamiento de  afecciones renales; otro uso reportado es el ornamental principalmente en las festividades decembrinas siendo una de las plantas con mayor demanda en algunas regiones del país.

 

 

Figura 3. Selaginella lepidophylla

 

La comercialización se realiza a partir de ejemplares colectados de la naturaleza y existe una regulación por parte de la Norma Oficial Mexicana 011 SEMARNAT 1996; sin embargo, esto no garantiza que la extracción se realice en apego a la normativa, esto debido a que en algunos casos el desconocimiento de dicha regulación o del impacto que puede tener esta actividad, se suma a la necesidad que tienen las comunidades y esto las orilla a explotar los recursos no maderables de su región. Aunado a esto, existen personas que se aprovechan de la situación socio-económica de mucha gente y a cambio de un bajo salario, los hacen recolectar plantas silvestres para satisfacer la demanda del mercado; a pesar de ello, el conocimiento tradicional, el valor y usos que se le dan a muchas plantas desde tiempos ancestrales, promueven cierta protección por parte de los habitantes de sitios donde habita esta y otras especies. También se debe tener en cuenta que el hecho de que estas plantas sean criptógamas (carentes de semillas), dificulta el almacenamiento de material que pueda dar orígen a una nueva generación, ya que solo se reproducen mediante diminutas esporas.

 

El cultivo de tejidos vegetales como herramienta para aprovechar y conservar

Una alternativa para la conservación de especies de plantas fuera de su hábitat natural, son las colecciones vivas que se pueden encontrar en jardines botánicos, pero también existen herramientas biotecnológicas que posibilitan mantener material vegetal vivo bajo resguardo en caso de una extinción de las especies en su medio silvestre. La técnica de cultivo de tejidos vegetales o también conocida como cultivo in vitro, facilita la preservación de especies en condiciones de laboratorio controladas, en las que los tejidos se mantienen en un medio de cultivo que les provee de los nutrientes necesarios, y además libres de enfermedades y microorganismos. Esta herramienta biotecnológica entre muchas otras cosas, permite la multiplicación y obtención de miles de plantas a partir de pequeños fragmentos de tejido, lo cual facilita su producción a gran escala sin la necesidad de tener que recurrir a extraer plantas de su medio silvestre.

 


Figura 4. Selaginella lepidophylla en estado hidratado

 

Así mismo, el cultivo de tejidos vegetales es una herramienta que puede ser utilizada para la obtención de plantas transgénicas que produzcan y acumulen la trehalosa; mediante la ingeniería genética se extraen los genes de interés de las doradillas y se incorporan al material genético de otras plantas como son los cultivos agrícolas, con la finalidad de hacerlos resistentes a la sequía. Esto requiere de mucha investigación, pero a grandes rasgos, el proceso que se sigue después de la extracción de los genes, consiste en introducir el material genético a cultivos de células de la especie que se desea modificar, y a partir de estas células transgénicas, regenerar plantas completas que puedan ser llevadas a las zonas de cultivo, o bien, la creación de semillas artificiales que resguarden embriones vegetales generados in vitro.

Finalmente podemos decir que las doradillas son plantas que, a pesar de ser poco conocidas, son muy interesantes desde el punto de vista biológico y tienen características que pueden ser de gran utilidad para diversos aspectos de innovaciones biotecnológicas. Es necesario que se haga conciencia sobre la importancia de estas especies dentro de los ecosistemas, para de esta manera valorar y conservar nuestros recursos naturales aprovechándose de manera sustentable.

Sobre el autor 

http://revistarimega.blogspot.com/2022/04/samuel-martinez-martinez.html


Literatura recomendada 

Adams, R. P., Kendall, E., & Kartha, K. K. (1990). Comparison of free sugars in growing and desiccated plants of Selaginella lepidophylla. Biochemical Systematics and Ecology, 18(2–3), 107–110.

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Castelán-Fentanes, M. L. (2009). Plantas mexicanas adaptadas a la sequía: dos nuevos modelos para el estudio de la tolerancia al estrés hídrico. (Tesis de Maestría). Centro de investigación de biotecnología aplicada, IPN. Tepetitla de Lárdizabal, Tlaxcala, México.

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Samuel Martínez Martínez

 Samuel Martínez Martínez es egresado de la carrera de Biología por la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 2020 a la actualidad participa en el proyecto de investigación en el cultivo in vitro de agaves de interés comercial como alternativa para su conservación y aprovechamiento, el cuál se realiza en el Laboratorio de Cultivo de Tejidos vegetales del Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM. También participa como voluntario en el Laboratorio de Cultivo de Tejidos Vegetales e Invernaderos del Orquideario Miguel Ángel Soto de la Facultad de Ciencias, UNAM.

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Macías López Felipe Arath

 Egresado de Biología en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, UNAM y tesista en el laboratorio de genética molecular, evolución, epigenética y desarrollo de plantas en el Instituto de Ecología, UNAM. Estudia la interacción del medio ambiente en la adaptación y evolución de poblaciones naturales de plantas. 

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Alcántara González María del Rocío

 Estudiante de Biología en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, UNAM y tesista en el departamento de Bioquímica laboratorio 103 de la Facultad de Química, UNAM. Estudia factores de transcripción con regiones intrínsecamente desordenadas y su papel en la percepción y respuesta al ambiente en plantas. 

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Helechos epifitos: plantas de altura

 AutoresAlcántara-González Ma. del Rocío & Macías-López Felipe Arath

¿Qué es una planta epifita?

 

Seguramente alguna vez has visitado un bosque, y te sientes atraído e impresionado por la gran cantidad de vegetación que encontramos en aquel lugar, desde unas diminutas plantas hasta los enormes árboles que nos rodean con sus grandes copas. Coexistiendo con estos enormes organismos de los bosques se encuentran viviendo unas cuantas plantas en su tronco, y muchas veces nos preguntamos ¿cómo es que una planta puede vivir en el tronco de un árbol?,  algunas veces nos solemos confundir y asegurar que se encuentran parasitando al árbol, sin embargo, estas no se alimentan de los árboles y mucho menos son parásitas de él, a este tipo de plantas se les llaman epífitas, que en griego significa “sobre otras plantas” (epi= sobre, phyta=planta), por lo tanto se encuentran viviendo a lo largo de toda su vida ahi, en la mayoría de los casos sobre los troncos y ramas de los árboles, sin embargo, nos cuestionamos sobre… ¿cómo es posible que las plantas epifitas crezcan sin suelo?, a través de la historia de vida de una planta, tiene que nutrirse y disponer de humedad suficiente para desarrollarse, por lo tanto, ¿cómo obtienen las epífitas los nutrientes necesarios y humedad para sobrevivir?. Las epífitas se las han arreglado para resolver ese problema, han desarrollado modificaciones morfológicas, anatómicas y fisiológicas que les permite sobrevivir sobre otra planta, permitiéndole captar, almacenar y absorber agua y suficientes nutrientes. una de las modificaciones más importantes que les permite captar el agua suficiente para su crecimiento es el de las hojas dispuestas en forma de roseta, modificaciones que han resultado exitosas en bromelias, orquídeas y algunos helechos. Específicamente en helechos y algunas bromelias, una de las modificaciones más exitosas es la de la presencia de tricomas, pequeños pelos blancos que pueden ser visibles en tallos y rizomas, ya que representan una innovación muy importante no solo para la captación de agua, sino también en la retención de la misma. Además, una gran parte del éxito de supervivencia también se encuentra relacionado con el logro en la dispersión de sus semillas o esporas en el caso de los helechos, estructuras diminutas que en su mayoría son dispersadas por acción del viento o por la de la lluvia, ya que se pueden transportar en las gotas.

 

Distribución y diversidad de plantas epífitas.

 

Alrededor del mundo las plantas epífitas representan cerca del 10% de la diversidad vegetal, dentro de este porcentaje el 20% representa únicamente a pteridofitas o helechos (Benzing, 1990). En México tenemos aproximadamente 1100 especies de helechos, de los cuales cerca de 270 de ellos son epifitos, algunos de ellos pertenecen a especies del género Polypodium, como Polypodium aureum L, o Polypodium angustifolium Sw, se distribuyen principalmente en bosques mesófilos de montaña, selvas tropicales y bosques de pino-encino, el estado mexicano que presenta una gran cantidad de pteridofitas es Veracruz, siendo también, el estado con la mayor cantidad de plantas vasculares en el país. Uno de los ecosistemas más ricos en diversidad vegetal, ya que entre 2000 y 3000 especies vegetales crecen única y exclusivamente aquí, el bosque mesófilo de montaña o bosque de niebla, es, en distribución geográfica uno de los que cuenta con el menor porcentaje de cobertura en todo el país, con solo el 1% de la cobertura territorial nacional, uno de los grupos vegetales más importantes de este tipo de bosque es justamente las que pertenecen a las epífitas, al caminar por estos bosque es muy común encontrarnos con árboles casi llenos de plantas en su tronco, donde podemos encontrar orquídeas, bromelias, musgos y fundamentalmente helechos. Las epifitas proveen de alojamiento a una gran cantidad de especies de otros grupos, como arácnidos, insectos, aves, anfibios, hongos y pequeños invertebrados. Además, cumplen un papel importante en la dinámica nutrimental, ya que al tener una gran cantidad de organismos viviendo entre ellas y debido a su eficiente captación de agua aportan a una gran cantidad de ciclos biológicos presentes en este tipo de bosques, con el escurrimiento del agua o la muerte y caída de las epífitas, ya que con esta acción permiten la reincorporación nutrimental al ecosistema.

 


Figura 1. Helechos epifitos. Pleopeltis sp (arriba) y Polypodium sp. (abajo). 

 

Distribución vertical de helechos epifitos

 

Las epífitas no son plantas parásitas, ya que no se alimentan de los nutrientes de donde se encuentran, porque han desarrollado una gran cantidad de modificaciones que les permite crecer y reproducirse. A lo largo del tronco y copa de un árbol solemos ver una gran cantidad de plantas que habitan ahí, desde bromelias y orquídeas en lo más alto, hasta helechos y musgos en las partes más bajas, pero, ¿Qué determina que unas plantas crezcan a cierta altura y otras a otra?. En realidad no es tan sencillo de explicar, ya que está relacionado con una gran cantidad de variables principalmente climáticas, como la temperatura, porcentaje de humedad o radiación solar y muchas veces este tipo de variables se ven afectadas por la intervención humana (tala ilegal, introducción de especies agrícolas o exóticas y la extracción de recursos no maderables), estas variables les permiten a las plantas y en especial a las epífitas distribuirse a través del dosel o fuste de un árbol, debido a la cantidad de humedad en el aire, la cantidad de radiación solar que se irradia sobre ellas o los cambios en la temperatura. Las plantas epífitas generalmente se relacionan con la salud de un bosque, entre una mayor diversidad y distribución de plantas epífitas se determina qué tan saludable se encuentra un bosque, es decir, en bosques de cafetal encontraremos plantas epífitas en menor cantidad, debido a que es un árbol introducido, en los cuales el dosel puede ser más abierto o el fuste más pequeño, a diferencia de las especies de árboles en donde crecen generalmente estás epifitas, con doseles más cerrados y fustes más largos que proporcionan las condiciones ambientales necesarias para la diversidad de plantas epífitas.

 

Pérdida de los ecosistemas.

 El Bosque mesófilo de montaña o Bosque de niebla es reconocido como uno de los sitios con mayor diversidad en el país hasta ahora, pero esto no estaba bien descrito, si no hasta los 80´s, años en los cuales las investigaciones y consideraciones sobre la importancia que desempeñaba el Bosque mesófilo de montaña tomó relevancia entre el ámbito científico, hasta el día de hoy este tipo de bosque resulta importante, no solo por los bienes y servicios que otorga a la sociedad, si no por su increíble biodiversidad., También nos permite entender cómo es que funcionan ciertos aspectos ecológicos que no podríamos estudiar en otro tipo de ecosistema, sin embargo, en los últimos años ha sido uno de los bosques con mayor declive en su extensión territorial debido a la perturbación del territorio y la sobreexplotación de los recursos. A pesar de los esfuerzos por parte de instituciones y universidades para proteger y conservar estos bosques, siguen siendo destruidos, cambiando el tipo de suelo del bosque debido a la mancha urbana o extrayendo las distintas especies de plantas, orquídeas, aves, mamíferos, anfibios y demás causando así un desequilibrio en el ecosistema deteriorando y llevándolo a su desaparición. Múltiples trabajos se han desarrollado en la última década para poder explicar la importancia de este tipo de ecosistemas y poder así preservar su funcionamiento y diversidad. Siendo las epífitas uno de los organismos con mayor presencia en este tipo de bosques, y es muy probable que también sea una de las que más resiente la perturbación, sin embargo, es uno de los grupos menos estudiados con lo que corresponde a la destrucción de su hábitat, aún no se ha entendido cómo es que responden ante la extracción de especies o la tala de los árboles donde habitan. Muchos de los trabajos recientes se enfocan más en entender la diversidad espacial y su distribución, pocos o nulos son los trabajos enfocados únicamente en la perturbación humana y su efecto directo en plantas epifitas.

Figura 2. Bosque mesófilo de montaña 

 

Aproximaciones y consideraciones finales.

 

EL conocimiento acerca del efecto de la perturbación en las epifitas es nulo y a la vez preocupante, ya que ellas juegan un papel importante en este tipo de sistemas, como ya lo mencionamos son importantes en una gran cantidad de ciclos biológicos y son hábitat de una gran cantidad de especies, creemos importante impulsar estudios enfocados en entender las posibles consecuencias de la pérdida de plantas epífitas en bosques mesófilos de montaña ya que nos permitirían entender de mejor manera el rol que juegan en todo el ecosistema.

Consideramos que con toda la incertidumbre generada debido al cambio climático y la inminente pérdida de especies, ecosistemas tan diversos como el bosque mesófilo de montaña deberían tomar cierta importancia en las investigaciones de científicos tanto del presente como del futuro, es fundamental también desarrollar conciencia en la sociedad que se encuentra interaccionando directamente con este tipo de sistemas, es decir, hay que realizar investigación y divulgación sobre los servicios y productos que nos puede proporcionar un bosque de este tipo intentando realizar la menor perturbación posible, además de enfatizar el papel elemental que juegan los bosques de niebla por su riqueza biológica, aprender a conservar y proteger las miles y miles de especies que se encuentran en aquel lugar para así producir no solo conocimiento acerca del funcionamiento de la vida, si no entendimiento de los procesos necesarios para el desarrollo de la misma.

Sobre los autores: 

http://revistarimega.blogspot.com/2022/04/alcantara-gonzalez-maria-del-rocio.html

http://revistarimega.blogspot.com/2022/04/macias-lopez-felipe-arath.html


 Literatura recomendada:

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-71512016000100005

http://cienciasforestales.inifap.gob.mx/editorial/index.php/forestales/article/view/231/1018

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-42982015000100013

Ceja-Romero, J., A. Mendoza-Ruiz, A. R. López-Ferrari, A. Espejo, B. Pérez-García y J. García Cruz. 2010. Las epífitas vasculares del estado de Hidalgo, México: diversidad y distribución. Acta Bot. Mex. 93: 1-39. 

Nadkarni, N. M. and T. J. Matelson. 1991. Fine litter dynamics within the tree Canopo of a tropical cloud forest. Ecology 72: 2071–2082.

Castillo-Campos, G., S. Avendaño-Reyes y M. E. Medina-Abreo. 2011. Flora y Vegetación. In: Cruz-Angón, A. (ed.). La biodiversidad en Veracruz: Estudio de estado. Vol. I. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, Gobierno del Estado de Veracruz, Universidad Veracruzana, Instituto de Ecología, A.C., México, D.F., México. pp. 163-179.

Benzing, D. 1990. Vascular epiphytes. General biology and related biota. Cambridge University Press. Cambridge, UK. 353 pp

Krömer, T., A. Acebey y A. R. Smith. 2013a. Taxonomic update, distribution and conservation status of grammitid ferns (Polypodiaceae, Polypodiopsida) in Veracruz State, Mexico. Phytotaxa 82(1): 29-84. 

Luna, I., L. Almeida, L. Villers y L. Lorenzo. 1988. Reconocimiento florístico y consideraciones fitogeográficas del bosque mesófilo de montaña de Teocelo, Veracruz. Bol. Soc. Bot. Méx. 48: 35-63


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Diente de León, la cura para todos los males

 Autora: Diana Patricia Ramírez Ornelas

En los jardines y parques, en las banquetas y a la orilla del camino, nace y sobrevive una planta que resiste y crece en las grietas del pavimento: el diente de león. Es una planta famosa en todo el mundo, ya sea por sus hojas dentadas, sus flores amarillas y esponjosas o por sus inspiradoras semillas voladoras, que le han ayudado a distribuirse desde Europa y Asia, de donde es originaria, hacia el resto de los continentes; en el hemisferio norte y hemisferio sur. Crece en altitudes de 0 a 1000 msnm, aunque también le van bien las zonas tropicales a 1200 -1500 msnm. Prospera en campos y ciudades, sin discriminar, a tal grado que se le considera una maleza y es una dura combatiente para quienes desean eliminarla de sus tierras.

Su popularidad no se trata de algo reciente, ya que pertenece a numerosas culturas dentro de su medicina tradicional y gastronomía. Se han encontrado registros donde los egipcios reportaron su uso como planta medicinal en el 300 a. n. e. Forma parte del menú en una leyenda griega reconocida, donde Teseo comió una ensalada de diente de león después de acabar con el minotauro. La medicina tradicional china la conoce como uña de la Tierra, haciendo referencia a su obstinada raíz. Y por supuesto, también pertenece a la medicina tradicional mexicana.

El nombre científico del diente de león es Taraxacum officinale. La palabra Taraxacum, que es el género de la planta, tiene un origen incierto. Los estudiosos le asignan dos posibles orígenes: del árabe tarakhshaqun “hierba amarga” y de las palabras griegas taraxis “enfermedad ocular” y akos “cura”. Es fácil ahora imaginar su sabor y su uso en las medicinas tradicionales. Pero sería un grave error limitarnos a ello y menguar en su importancia y aplicaciones. El diente de león es una de esas plantas que se utilizan de “los pies a la cabeza”, es decir, de la raíz a la flor. Sus hojas, raíces y flores tienen usos, sabores y compuestos diferentes.

Taraxacum officinale es una hierba perenne, que pertenece a la familia Asteraceae. Su crecimiento es en roseta basal y la forma de sus hojas es variable en los individuos, algunos con formas lobulares, otros con hojas dentadas. Mide hasta 30 cm de altura y presenta flores hermafroditas color amarillo. Sus frutos son aquenios muy pequeños con vilano de unos 7 a 15 mm. Su raíz puede llegar a medir desde 0.5 m hasta 2.0 m, (ahora entendemos su nombre chino), y sus raíces laterales se distribuyen a lo largo. Además, la raíz tiene una alta capacidad de regeneración y puede producir brotes a partir de fragmentos pequeños. Toda la planta genera un látex blanco cuando se corta (Figura 1).


 Figura 1. Flor del diente de león. Su nombre científico es Taraxacum officinale

El diente de león en la medicina tradicional

Entre los saberes y experiencias acumuladas dentro de las medicinas tradicionales, se comparten varios usos del diente de león. En la medicina tradicional mexicana, se usa la decocción de las hojas o la infusión de la raíz para atender problemas de hígado. También se usa para problemas de la piel y la vesícula biliar. Se emplea el látex de la planta o el agua de remojo de la planta seca para aliviar los ojos irritados. Se reporta su uso para el tratamiento de enfermedades gastrointestinales como el estreñimiento, dispepsia, acidez, gases e inflamación de abdomen; en afecciones de las vías respiratorias, como bronquitis, neumonía, para aliviar la tos. Para desinflamar heridas y el músculo liso. Calma el dolor reumático y los cólicos menstruales, fortalece el corazón. Trata la diabetes y remover cálculos del riñón; se emplea como sudorífico y tónico. En la medicina tradicional irlandesa y británica se comparten estas aplicaciones, además de curar el nerviosismo, las aftas, los huesos débiles o rotos y la anemia.

La medicina tradicional china la utiliza principalmente para la inflamación. Por otro lado, en la antigua Persia, se aplicaba en los ojos para reducir los síntomas del glaucoma. El jugo del diente de león también se recomendaba para los edemas y como antídoto para las picaduras de escorpiones. Y esta larga lista podría seguir, con los usos que le dan en países tan distintos como Rusia, Turquía, Bulgaria, Kosovo, Venezuela, Ghana.

La pregunta más evidente aquí: ¿Es posible que una sola planta pueda tratar tal variedad de padecimientos alrededor del mundo?


 Figura 2. Dientes de león en su ambiente natural. Crédito al fotógrafo <a href="https://openphoto.net/gallery/image/view/30041">&copy; Miroslav Vajdić</a>

Raíces, hojas y flores, ¿qué hay en cada parte?

Resulta que Taraxacum officinale posee un gran conjunto de compuestos bioactivos y algunos se ubican en partes específicas de la planta. Un compuesto bioactivo es una sustancia que no es de interés nutrimental, pero tiene un impacto benéfico y significativo en la salud. Existen varios tipos, que se clasifican de acuerdo a su estructura química: los nitrogenados, los azufrados, los terpenos y los fenólicos. Taraxacum officinale contiene principalmente compuestos terpénicos y fenólicos.

El sabor amargo de sus hojas se debe a la presencia de sesquiterpenlactonas glucosiladas, como el ácido taraxínico, que solo se ha encontrado en esta especie. Estos compuestos se relacionan con sus propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas. Sus hojas también contienen triterpenos, que promueven la reducción en la absorción de colesterol; ácidos fenólicos como el ácido caféico y el ácido clorogénico, que estimulan el sistema inmune; flavonoides glucosilados, como la luteoína y la quercetina, que son reconocidos antioxidantes; cumarinas como la chicorina y la aesculina, con actividad en el sistema cardiovascular.

Las flores, al igual que las hojas, contienen ácidos fenólicos y flavonoides glucosilados y en forma libre, como la luteolina y el crisoeriol.

En la raíz se ha descubierto una mayor variedad de compuestos bioactivos: nueve lactonas sesquiterpénicas glucosiladas y en forma libre, como la tetrahidroridentina B, ixerina D y taraxacósido; triterpenos como el taraxasterol, α- y β-amirina; 12 ácidos fenólicos como el ácido vainillinico, ácido cumárico y el ácido felúrico; cumarinas como la esculetina y escopoletina; la inulina, un carbohidrato complejo con actividad prebiótica.

Desde el punto de vista nutrimental, el diente de león también es bastante notable. Sus hojas son una excelente fuente de minerales como el calcio, potasio, manganeso, hierro, cobre, y zinc. De vitaminas, se puede encontrar vitamina A, carotenoides, vitamina B1, B2, C y nicotinamida. Aporta aminoácidos esenciales y condicionales como leucina, lisina, valina, treonina y serina. Contiene ácidos grasos insaturados, como el ácido linolénico y linoleico.


Figura 3. Frutos del diente de león. Creditos al fotógrafo <a href="https://openphoto.net/gallery/image/view/29152">&copy; Korry Benneth</a>

 

¿Cómo se come?

En la gastronomía mediterránea, sus hojas y flores forman parte de las ensaladas y se cocinan en sopas, pastas y guisados. Las raíces se secan y se tuestan para preparar una bebida similar al café; con las flores se preparan postres y licores, de forma tradicional. En México, también se puede encontrar dentro de la gastronomía tradicional de algunas regiones rurales: se preparan las hojas en mezcla con la masa de maíz o como bebida refrescante licuadas con limón, azúcar y agua.

 Conclusión 

Conociendo los usos, los compuestos bioactivos y su valor nutrimental, es fácil de entender su presencia e importancia en una gran diversidad de culturas desde la antigüedad. Una planta que, en tiempos más lejanos no era tan prolífera como lo es ahora, pero que curaba desde un afta hasta la picadura de escorpión, que mejoraba la piel y protegía al corazón, que nutría y mejoraba la salud gastrointestinal, en estos tiempos crece en las banquetas de la ciudad, igual de curativa y nutritiva que siempre. Podríamos reconsiderar que viviera en los jardines de las casas, en las tierras de cultivo y cambiar su imagen de mala hierba, a la hierba que cura todos los males.

Literatura recomendada

Allen, D. E., Hatfield, G. (2004). Medicinal plants in folk tradition. An ethnobotany of Britain and Ireland. China: Timber Press.

Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana (2009). Diente de león. Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México: http://www.medicinatradicionalmexicana.unam.mx/apmtm/termino.php?l=3&t=diente-leon

Coon, N. (1974). The dictionary of useful plants. Rodale Press.

González-Castejón, M., Visioli, F., Rodríguez-Casado, A. (2012). Diverse biological activities of dandelion. Nutrition Reviews. 70 (9): doi:10.1111/j.1753-4887.2012.00509.x

Lis, B., Olas, B. (2019). Pro-health activity of dandelion (Taraxacum officinale L.) and its food products – history and present. Journal of Functional Foods. 59.: https://doi.org/10.1016/j.jff.2019.05.012

Martínez-Navarrete, N., Camacho, M. M. V., Martínez, J. J. L. (2008). Los compuestos bioactivos de las frutas y sus efectos en la salud. Revista española de Nutrición y Dietética. 12(2). Disponible en Elsevier: https://www.elsevier.es/es-revista-revista-espanola-nutricion-humana-dietetica-283-articulo-los-compuestos-bioactivos-frutas-sus-13131455

Navarrete, A. (2012). Catálogo de hierbas y especias. Distrito Federal: Cookbook.

Renobales, G., Sallés, J. (2001). 60. Taraxacum officinale: morfología y ecología. Plantas de interés farmacéutico. Disponible en Universidad del País Vasco: https://www.ehu.eus/documents/1686888/3913390/60.+Taraxacum+officinale.pdf

Sobre el autor: https://revistarimega.blogspot.com/2022/02/diana-patricia-ramirez-ornelas.html

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