• Lunularaceae

    es una familia que pertenece a la clase Marchantiopsida y al Orden Marchantiales. Es una familia monotípica, es decir constituida por una sola especie Lunularia cruciata la cual se distribuye ampliamente alrededor del mundo en las regiones subtropicales; tanto del hemisferio sur como del hemisferio norte, generalmente es propia de climas desde templado a cálido

  • Lobo gris mexicano

    El lobo gris mexicano o solo lobo mexicano es una de las 24 subespecies de lobo (Canis lupus) que existe en Norteamérica y se caracteriza por ser la más pequeña y la que se distribuye más al Sur. De estas subespecies solo dos han habitado en la República Mexicana hasta principios del siglo XX.ecies.

  • Lycophyta, Lycopodiophyta y Microphyllophyta

    El phyllum Lycophyta comprende 1500 especies aproximadamente, son plantas herbáceas, cosmopolitas y se encuentra dividido en tres Ordenes: Lycopodiales, Sellaginelales e Isoetales. Este grupo de plantas apareció en el Devónico y es el grupo hermano del resto de las plantas vasculares como lo son helechos, gimnospermas y angiospermas.

  • El Tecolotito serrano (Glaucidium gnoma)

    Tiene una longitud de 15 a 17cm en su etapa adulta (aproximadamente 6 pulgadas). Cabeza redonda de color blanco con manchas, dos puntos pálidos en la parte superior de la cabeza, la nuca y cuello, semejante a ojos en la espalda. La parte superior del pecho y cuello presenta un parche negro, las alas y la cola son más obscuras y con rayas verticales en los flancos.

  • ¿Qué son los helechos?

    Es un grupo de plantas que ha lo largo del tiempo se le ha llamado de formas diferentes, ha sido nombrado Pterophyta, Pteridophyta, Poplypodiophyta y recientemente Monylophyta, sin embargo al no existir un consenso nos referiremos a ellos como “Helechos”.

Demian Morales Gonzales

 Estudiante de Biología de la Facultad de Ciencias, UNAM. Apasionado de la botánica, la zoología y todo aquello interesante que la vida tiene por ofrecer tanto en la ciencia como en el arte. Lector asiduo y divulgador incipiente. 

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Abriendo camino: la formación de suelos y el rol de los musgos

 Autor: Raymundo Gutiérrez Morán

De las plantas más pequeñas y de sus características

 Los personajes principales de esta historia son las briofitas en sentido estricto (s.s.) o como les gusta que les digan “musgos”, que son plantas verdes, en su mayoría de tamaño diminuto aproximadamente de unos 20 a 30 mm, sin embargo, existen entre ellos quienes llegan a medir hasta 0.5 metro de alto (Dawsonia superba). No les gusta estar solos siempre se agrupan en colonias de distintas formas, en ocasiones se pueden confundir con césped.

Se pueden desarrollar en una gran variedad de hábitats; creciendo sobre el suelo, encima de troncos caídos, u otras plantas vivas, cubriendo rocas e incluso en ambientes acuáticos con la excepción de los marinos. Cotidianamente las podemos detectar como alfombras verdes sobre rocas, entre los tabiques de una barda o entre las grietas de las banquetas, en especial en temporadas de lluvias, pues la humedad favorece su desarrollo y reproducción (Figura 1.). También ornamentalmente en macetas o quizás simulando pasto bajo un “árbol bonsai”.



Figura 1. Musgos creciendo sobre la pared 

Sus tallos (caulidios) y hojas (filidios) son estructuras relativamente simples; si cortáramos los caulidios por el medio se podría observar que tienen un cordón central de células pequeñas, que forman parte del sistema con el cual se hace posible el transporte de agua y sustancias generadas a partir de la fotosíntesis, varias capas de células de mayor tamaño las envuélven y estas a su vez están rodeadas por una o varias capas de células de paredes gruesas que terminan siendo la capa más externa con el medio. Su sistema conductor es diferente y muchos lo consideran primitivo al de las plantas vasculares quienes presentan xilema y floema.

La parte de los caulidios que tiene contacto con el suelo también llevan estructuras filamentosas constituidas por varias células parecidas a raíces cortas denominadas “rizoides” con función de anclaje y suelen ser muy abundantes. Por otra parte, los filidios son con frecuencia son láminas de una célula de grosor, excepto en la parte media donde puede encontrarse un eje con células de sostén y de conducción. Las células  de los filidios pueden exhibir formas y tamaños diversos; los engrosamientos en sus paredes les confieren propiedades para el buen aprovechamiento del agua y la fotosíntesis (Figura 2.).




Figura 2. Ejemplo de la diversidad de filidios de algunos musgos 


Su ciclo de vida como el de otras plantas se puede dividir en una fase gametofítica y otra esporofítica. El cuerpo de la planta que normalmente vemos, constituida por caulidios y filidios, le llamamos gametofito pues sobre de ella se desarrollan los gametangios; estructuras donde se forman las gametas; células sexuales necesarias para la reproducción. Hay dos tipos de gametangios; anteridios y arquegonios.

En los primeros se forman cientos de gametas masculinas móviles y biflageladas llamadas anterozoides, en los segundos se forman gametas femeninas sésiles y de mayor tamaño denominadas oósferas, una por arquegonio. Los gametangios se encuentran protegidos por filidios modificadas y por filamentos uniseriados llamados “parafisos” que ayudan a mantener la humedad necesaria para el desarrollo de estas células sexuales. Cuando las condiciones medioambientales son propicias (mucha humedad y películas de agua) se liberan los anterozoides y nadan rápidamente hacia la oósfera para fecundarla.

Luego de este maravilloso proceso se da origen al cigoto y posteriormente a un embrión, que dará paso al esporofito del cual se desarrolla una cápsula de forma semi esférica alargada que se extiende por un tallo (seta) casi siempre largo del cuerpo de la planta, ya sea de la punta superior o de forma lateral. A esta otra parte de la planta se le identifica por la producción de esporas, que fueron formadas por un proceso de división celular, dentro de la cápsula. Curiosamente todas las esporas tienen una forma y tamaño relativamente uniforme, son semiesféricas con diferentes arreglos, con diámetros muy pequeños que van de 5 a 12 micrómetros, están recubiertas por una sustancia especial llamada “esporopolenina” la cual le confiere alta resistencia al medio externo por un periodo considerable de tiempo antes de que logren germinar.


Una vez que las esporas han madurado, se liberan por un orificio en la cápsula denominado “opérculo”. Asombrosamente una cápsula es capáz de producir hasta 50 millones de esporas y cada una de estas puede producir una nueva planta.


Ya que son liberadas son transportadas por el aire hasta un lugar lejano a su colonia donde tengan condiciones óptimas para su germinación. Cuando esto sucede se desarrolla un cuerpo filamentoso parecido a las hifas de un hongo, o bien uno aplanado al que se le nombra “protonema”, que es la fase joven de la planta, y de esta maduran los gametofitos reiniciando así el ciclo de vida.


Los musgos aunque para algunos parezcan organismos simples y primitivos, tienen adaptaciones que les han permitido mantenerse vigentes hasta el día de hoy, como son muy accesibles con el sustrato que requieren y son muy eficientes economizando el agua y los escasos nutrientes del medio han llegando a colonizar sitios que otras plantas no han sido capaces de hacer. Lo que también se traduce a que su distribución sea muy amplia, se les considera plantas cosmopolita, teniendo embajadores de polo a polo en casi todos los climas existentes por la excepción de los hielos perpetuos.

 

Se tiene registro de ellas desde el Devónico (hace 400 ma.), por lo mismo estos pequeños son organismos muy antiguos, se cree que fueron de las primeras plantas en poblar los ambientes terrestres y que tuvieron un rol muy activo en la creación de suelos pues en este tiempo en el paisaje solo abundaban rocas desnudas.

 

Del Suelo y de su Compleja Formación

 Primer acto: El nacimiento  

El concepto de suelo cambia dependiendo del sujeto de estudio, pero desde un punto de vista agrícola es un medio o la formación natural resultante de la transformación de la roca madre subyacente bajo la influencia de diversos procesos físicos, químicos y biológicos que cuando contiene cantidades apropiadas de agua, aire y nutrientes, ofrece soporte mecánico y sustento a las plantas.

Esta definición es importante, pues ayuda a comprender que el suelo y todas sus propiedades son necesarias para el desarrollo de la vegetación, por un lado, benéfico para la producción agrícola que nos alimenta, y de la cual dependemos como raza humana y, por otro lado, esencial para todas las plantas que a su vez constituyen todos los ecosistemas.

 

El inicio de este primer capítulo es la pedogénesis, o formación del suelo es el proceso por el cual la roca madre es transformada hasta ser un medio adecuado para la vida vegetal pues los ecosistemas naturales tanto terrestres como acuáticos son el resultado final de un proceso evolutivo natural en el que unas especies son reemplazadas eventualmente por otras.

 

Esta sustitución de especies en el espacio se produce a causa de la competencia. Tomando lugar durante cientos de años o bien algunas generaciones humanas. Favorece el incremento del nivel de complejidad de la vida y al aumento de la biodiversidad al ir reemplazando especies generalistas; que son poco exigentes a un valor alcanzado por un determinado factor (nutrientes, agua, sustrato…). Por especies especialistas, estas últimas mostrando una mejor adaptación a las condiciones cada vez más puntuales y complejas.

 

Este proceso ocurre sin la intervención humana y se denomina sucesión ecológica. Dentro de la sucesión natural o ecológica se pueden distinguir dos etapas, la sucesión primaria  y la secundaria. En esta primera etapa comienza en un sustrato virgen, es decir, sin organismos colonizadores preexistentes, podría tratarse de cualquier tipo de roca expuesta en la superficie.

 

La roca madre, nuestra materia prima, desde el punto de vista de su origen se clasifica en tres grandes grupos: rocas ígneas, sedimentarias y metamórficas. Además, pueden provenir de materiales no consolidados, como lo son, sedimentos. La composición química y mineralógica de las rocas permite establecer qué minerales puede heredar el suelo de ellas y cuáles minerales secundarios son susceptibles de formarse a partir de él; este aspecto está muy relacionado con la fertilidad natural del suelo, ya que los minerales primarios componen la reserva de nutrientes que poseerá. Estos materiales que pueden pasar al suelo desde la roca están controlados, por sus condiciones de formación, las cuales determinan su resistencia a la intemperización, al quedar expuestos a las condiciones del exterior; mientras más diferentes sean las condiciones de formación y las de la superficie, más inestable es el mineral y, por lo tanto, más fácilmente es degradado y hasta eliminado del medio.

 El agua desempeña un papel importante y en esta primera fase a la vez que es utilizada  por los primeros colonizadores; disolverá, ablandará e intemperizará el material parental (roca madre). La disponibilidad de esta estará mediada por las condiciones climáticas, que proveerán al suelo en formación y también al ya formado. 


Debido a que el clima varía dependiendo de la localización geográfica factores como altitud, temperatura y la precipitación afectan directamente y de distinta manera la cantidad de agua disponible en cada zona.  La humedad entonces transforma el suelo, ya que se incrementan los contenidos de materia orgánica y de partículas de muy finas en el suelo, así como la profundidad a la cual se acumulan los carbonatos y el sílice del mismo. Además, los valores de los contenidos de compuestos con pH básicos, de aluminio y de hidrógeno, cambian radicalmente su comportamiento, después de ciertos valores de precipitación, debido a que empieza a generarse un exceso de agua en el suelo que incrementa la separación de compuestos de naturaleza básica, la acumulación de iones ácidos y la formación de arcillas.

 

Segundo acto: Los seres vivos  

 Una vez que la humedad es suficiente para que se pueda establecer la vida, a veces los primeros en colonizar son los líquenes (asociaciones simbióticas de hongos y algas o cianobacterias), cuando estas peculiares parejas llegan y realizan sus procesos metabólicos como si fueran un mismo organismo, la parte fungosa segrega anhídrido carbónico (CO2), que al combinarse con el agua del medio forma ácido carbónico, sustancia que es lo suficientemente corrosiva para ir disolviendo la roca a la que están adheridos, de esta forma proveer de minerales disueltos en el agua a toda la comunidad cercana de líquenes que a su vez absorben el agua de la lluvia y van aportando la humedad necesaria para las algas que forman parte de la simbiosis. Ellas, por su parte, a través de la fotosíntesis generan los carbohidratos que ambos organismos utilizan como fuente de energía. Toda esta actividad biológica de los líquenes en conjunto con la descomposición de su materia orgánica que también forma ácidos orgánicos corroe cada vez más profundo la roca, agrietándola y ablandándola.

 

La llegada de los musgos ocasiona que la pedogénesis se acelere. Las esporas llegan a través de aire o por escurrimientos de agua, los líquenes son desplazados o conviven juntos y la acumulación de suelo incrementa gracias a los fuertes rizoides de los musgos que agrietan aún más la roca madre y la desintegran con facilidad. Además, gracias a la buena optimización del agua, los musgos retienen y humedecen constantemente la roca madre, favoreciendo la disolución de esta. Como el área y el volumen que ocupan los musgos es considerablemente mayor a la de los líquenes, atrapan mayor cantidad de sedimentos transportados por el aire, que terminan depositándose en el área que ocupan y agregándose al sustrato formado por la desintegración de la roca sobre la que están. 

Aunque en la mayoría de los casos los musgos preceden a los líquenes, no siempre sucede de esta forma, los musgos en su fase más joven, el protonema, al ser filamentoso es lo suficientemente apto para adherirse a la superficie de las rocas y desarrollarse ahí hasta ser una planta madura. Por su parte, los rizoides del musgo maduro son exclusivamente estructuras de fijación por las cuales no absorben agua ni otros nutrientes por lo que no prescinden de la ocupación previa de los líquenes, ya que ellos mismos pueden comenzar la sucesión primaria (Figura 3.).


Figura 3. Musgos y líquenes colonizando las la roca (basalto) desnuda


La hábil capacidad de economizar el agua, de los musgos, les permite crear microambientes que favorecen el desarrollo de microorganismos, en especial procariontes los cuales participan en procesos de descomposición de la materia orgánica y en el reciclaje de energía y de elementos que sirven como nutrientes, tales como; N, P, S, Fe y Mn. Algunas son capaces de fijar el N atmosférico y muchas otras oxidan minerales como la pirita y el cobre, elementos como el azufre y hierro, y también algunos compuestos como el ácido sulfhídrico. Además, no solo oxidan, también existen géneros capaces de reducir isótopos de Fe, Mn y S. Todas estas reacciones producto de su metabolismo generan cambios en las condiciones nutricionales y mineralógicas del medio.


Estos organismos procariontes que tienen la habilidad de romper los enlaces químicos del N   del aire y lo convierten en especies más solubles, requieren de una cantidad de energía bastante grande. Por lo que las asociaciones simbióticas son generalmente viables, parecida a la que revisamos anteriormente pero en este caso entre cianobacterias del tipo Nostoc y los pequeños musgos. Las cuales formarán colonias entre las cavidades del gametofito o en los filidios de estos y, al igual que las algas en los líquenes, la planta aporta la energía necesaria para la fijación del N, en forma de carbohidratos para las cianobacterias. Los musgos utilizan el nitrógeno atmosférico fijado por esta asociación y lo utilizan para crecer.

 

Centrándonos en el ciclo del nitrógeno, la atmósfera representa el mayor suministro de N en el mundo, a pesar de esto, en ecosistemas terrestres podría llegar a ser un factor de los más limitantes en la producción vegetal. Las plantas necesitan del nitrógeno para sintetizar clorofila; un pigmento verde presente en sus células que ayuda a la absorción de la luz, una proteína igual de importante para la fotosíntesis, llamada “rubisco”, y también para la construcción de ácidos nucleicos, entre otras proteínas. 

 

Aunque actualmente la fijación del N a nivel mundial por parte de los humanos duplica la de los ecosistemas naturales, el suministro en todos estos es la fijación biológica, y gracias a que los musgos obtienen el N con gran éxito a partir de la simbiosis con cianobacterias, generalmente se apoyan de esta interacción para sobrevivir y no necesitan absorber del sustrato. Por lo que el N disuelto restante en el suelo está disponible para otros organismos.

Los musgos también se convierten en hogar de animales pequeños como: larvas de moscas, escarabajos, arañas, hormigas, termitas, ciempiés, milpiés, caracoles y babosas. Que en conjunto tienen un importante efecto sobre la descomposición de la materia orgánica del suelo y sobre los ciclos de los nutrientes en él mismo.

La interacción de estos organismos mejora la agregación y, consecuentemente, la aireación y la infiltración, sobre todo aquellos individuos de mayor tamaño, debido a su desplazamiento sobre el suelo que apenas se está formando. Muchos de ellos transportan materiales orgánicos al interior del suelo, en especial; lombrices, hormigas y termitas. De manera inversa también materiales desde el interior hacia la superficie del suelo, generando un gran reciclaje de elementos en los sólidos transportados.

Como todos los organismos vivos, los musgos contribuyen al ciclo del carbono. Uno de los mayores flujos en el ciclo del carbono se da en el intercambio del dióxido de carbono atmosférico entre las plantas y los organismos fotosintéticos en general. Y ya que estos representan casi la mitad de la materia orgánica total, la materia descompuesta de ellos también es un factor importante. Los musgos no son la excepción, influyen directamente en el flujo del C dentro de los ecosistemas mediante su metabolismo y tasa de crecimiento. Debido a su gran distribución, a pesar de ser pequeñas en su mayoría, tienen un papel relevante en el ciclo. Se ha comprobado que las briofitas se. tienen la misma capacidad de  captar el CO2 ya sea disuelto en el agua o en ambientes terrestres por lo que esta capacidad no está limitada por el medio en el que habiten. Y por otro lado, existen géneros como sphagnum y dawsonia que llegan a medir de 50 hasta 100 cm, de esta manera su contribución es significativa al medio por descomposición de su materia.

 

Tercer acto: ¿Y las demás plantas?

 

Retomando a la sucesión ecológica, esta es un proceso subjetivamente ordenado de cambios en el ecosistema, por lo tanto, en el transcurso del tiempo, es posible observar que una comunidad biótica es reemplazada gradualmente por la siguiente y a su vez esta comunidad por otra, y así sucesivamente hasta llegar a un punto en el que la flora y fauna es relativamente estable, por ello es que en el mundo podemos distinguir distintos tipos de vegetaciones, como los bosques tropicales, subtropicales, matorrales, entre otros.

Las comunidades de musgos comienzan este proceso, una vez que ya se han logrado asentar en un área, su presencia provoca la acumulación de sedimentos, suelo, materia orgánica muerta (humus) y debido a que su estrategia de asimilación de nitrógeno atmosférico deja disponible el que se encuentra en el sustrato otro tipo de plantas; como las herbáceas, arbustivas y en general de mayor tamaño que pueden aprovecharlo (Figura 4.).



Figura 4. Lugar siendo colonizado por plantas vasculares (angiospermas y helechos) una vez que los musgos han generado las condiciones propicias.


Para cuando las semillas de estas plantas llegan y se encuentran con un suelo: húmedo, blando, estable, profundo y rico en nutrientes, pueden desarrollarse con facilidad y siguen aumentando en número mientras dichas condiciones se mantengan. Porque estas nuevas plantas ocupan mayor área compiten con los musgos por el territorio pero no son desplazados por completo, persisten en el medio y continúan siendo importantes dentro de este, pues se relacionan con el hábitat (Figura 5).




Figura 5. Plántula de angiospermas desarrollándose sobre el sustrato producido por los musgos        

 

Tal cual como lo hacen todos los organismos, intervienen directamente en los ciclos de su ambiente, por ejemplo, son moduladores de la humedad ambiental; absorbiendo el exceso de agua mientras llueve y liberando esta agua lentamente cuando el aire se hace más seco. Interceptan, absorben y retienen los minerales disueltos en las lluvias, permitiendo la incorporación de éstos en el ecosistema y disminuyendo su lavado hacia los ríos y mares. Y además, son muy útiles como material de construcción de nidos para varias aves y pequeños mamíferos. Cómo si fuera poco, la capacidad de los musgos para crear microambientes permite que cuando el suelo está lo suficientemente evolucionado y profundo para sostener y sustentar a grandes plantas arborescentes, las formaciones de musgos actúan como un “germinador de semillas”, que puede mantener la humedad necesaria sin asfixiar a la semilla para que se pueda producir una nueva planta, tal como el clásico experimento en preescolar del frasco y el algodón. Por lo que en muchas ocasiones son crusiales para el establecimiento de nuevas plantas.


Protejamos a estos enanos

Desgraciadamente los antagonistas de esta historia somos nosotros, con frecuencia en el continente europeo y en algunos países de América Latina tropical, los musgos se extraen para construir pesebres y otros adornos para Navidad. Esta actividad es altamente destructiva y ha liquidado a muchas poblaciones de musgos que crecen cerca de los caminos, o en bosques y páramos interrumpiendo la formación y mantenimiento del suelo.

Como hemos visto en este texto, los musgos son plantas diminutas, tanto que a veces pasan desapercibidas a nuestros ojos, pero su tamaño no le resta importancia a su participación en los medios a los que pertenecen, en especial en la pedogénesis, un proceso esencial para instauración de ecosistemas y que forma un recurso no renovable que tarde miles de años en formarse. Esto sucede gracias a sus favorables adaptaciones, tales como, la poca exigencia a los nutrientes del sustrato, los rizoides como estructura de fijación, habilidad para fijar N y retener agua, y la dispersión de esporas por agua o viento. Una vez ya que han ayudado en las primeras etapas de la formación del suelo y permiten la colonización de plantas vasculares, siguen teniendo un rol activo, ya sea contribuyendo en la fijación de N atmosférico, manteniendo la humedad en el suelo, como banco de semillas y como hogar para animales pequeños.

A pesar, de todas las interacciones de las que se tiene registro de los musgos con otros organismos y con el medio, durante y después de la creación de suelos, seguramente existen muchas más por descubrir. El objetivo de este artículo es concientizar y sensibilizar sobre la preservación de los musgos en sus habitats naturales, es importante recordar que los ecosistemas pueden verse afectados cuando un grupo de organismos que lo conforma se ausenta, por lo tanto, la desaparición de los musgos llevaría a un desbalance ecológico que muy probablemente afectaría de manera negativa la progresión en la sucesión natural, formación de suelos, dinámica del medio y repercutiendo en la presencia de nuevas especies principalmente de plantas pero también de todos los organismos que se presentan en los nuevos ecosistemas que forman.

 Bibliografía sugerida

Atilio, E. (2020). SUCESIÓN ECOLÓGICA (Doctoral dissertation, Universidad Nacional de Catamarca). Et al, http://editorial.unca.edu.ar/Publicacione%20on%20line/Ecologia/ima genes/pdf/ecologia%202/Sucesion.pdf

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DelgadilloMoya, C. (2014). Biodiversidad de Bryophyta (musgos) en México. Revista mexi cana de biodiversidad, 85, S100S105. Freire, S. E., & Urtubey, E. (2019). Sistemática de Em bryophyta. Libros de Cátedra.

Delgadillo, C., & Cárdenas, A. (2009). Musgos y otras briofitas de importancia en la sucesión primaria. Biodiversidad del ecosistema del Pedregal de San Ángel, 101105.

Fadda, G. (2017)Introducción a la Edafología.Universidad Nacional de Tucumán. Et al, h t t p

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Jaramillo, D. (2002) Introducción a la Ciencia del Suelo. UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA. Et a l , https:// repositorio. unal. edu. co/ bitstream/ handle/ unal/ 70085/70060838.2002.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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¿Un mundo sin murciélagos? Sería peor que los sustos de la noche

 Autor: Arturo Mendoza Martínez 

Actualmente estamos viviendo en la era de la información cualquier tema de cualquier área esta al alcance con solo teclearlo en el teléfono celular, sin embargo, el interés y conocimiento sobre los murciélagos aun es escaso, y no tenemos la capacidad de dimensionar el efecto tan importante que tienen en nuestras vidas de estoy animales tan interesantes. Por lo tanto, el objetivo de este escrito es brindar información poco conocida de los murciélagos y su impacto en nuestra vida cotidiana, por qué aunque no lo crean muchas cosas que consumimos son producto de manera indirecta de estos mamíferos voladores.

Los humanos hemos creado un entorno seguro, sin considerar que nuestra existencia está fuertemente ligada a los ecosistemas que nos rodean, los cuales dependen, a su vez, de la actividad de los murciélagos. Las personas expresa, sin pensarlo, que los murciélagos son peligrosos y horribles, e insinúan que preferirían que desaparecieran de la faz de la tierra. Si se cumpliera este deseo, ¿cómo sería nuestra vida actual ante la ausencia de murciélagos? Vamos a tratar de imaginarlo.

A todos nos gusta ir a la playa, para muchos es un paraíso. Si los murciélagos dejaran de existir, describir como paraíso una playa sería lo más inadecuado, ya que esos paisajes estarían infestados de nubes densas de mosquitos. Las noches en el hotel en que nos hospedáramos experimentaríamos como las luminarias serian rodeadas por cientos de mosquitos, y otros insectos como moscas y palomillas; estos mismos insectos estarían en la habitación que alquilamos, y pasaríamos la noche rociandonos la piel con repelentes para tratar de ahuyentarlos, y si eso no funcionara (ya que algunos insectos se pueden hacer resistentes) dormir sería un suplicio. Los televisores en las habitaciones de los hoteles también estaría invadida de insectos voladores, que se sienten atraídos por la luz y la energía eléctrica de los monitores. Si tuviéramos una boda en la playa a la que nos invitaran, sería épico llevar una vestimenta adecuada ya que la plaga de polillas podría haber roído nuestras prendas, y comprar más no sería ya que las prendas que contuvieran algodón, serían escasas y muy costosas ya que las pocas cosechas de algodón que se hubiesen salvado de las plagas de insectos y comercializado a las fábricas textiles no serían suficientes para producir prendas que satisfagan nuestra demanda . Y todo por la falta de murciélagos. Si todo lo anterior no fuera alarmante, tendríamos mucha mayor probabilidad de contraer malaria, dengue o zika, sin salir del hotel, pues un solo mosquito, portador de esos virus, bastaría para infectarnos. En cuanto a los lugareños, todos los días estarían sufriendo con consumir repelentes y cada día tendría que ir un servicio de fumigación a rociar las casas. La playa dejaría de ser un atractivo turístico por estas plagas de insectos y por el aire contaminado de plaguicidas y repelentes. Por ende, la gente podría migrar a las ciudades y las playas se volverían lugares inhabitables, donde ni los cruceros más carismáticos querrían atracar; un escenario así haría desaparecer sitios turísticos de élite como Cancún, Playa del Carmen o Huatulco. Sin contar la crisis sanitaria que se desataría por los picos de casos de dengue, zika, chikungunya y otras enfermedades que usan a los insectos como vectores. 

Poblaciones con alta participación en la industria agropecuaria quedarían deshabitadas o con altos grados de marginación, ya que los insectos se volverían plagas y arrasarían los campos de cultivo, o en vectores para enfermedades para la industria ganadera. Los campos de cultivo se convertirían en pastizales repletos de hierbas malas, los agricultores abandonarían sus terrenos y también optarían por migrar a las ciudades grandes. La historia no terminaría ahí; podríamos experimentar alzas desproporcionadas en los precios de alimentos como maíz, frijol, jitomate, café, higo, guayaba, ciruela, zapote o aguacate, que serían escasos y difíciles de producir ante los ataques masivos de insectos herbívoros, o bien las cosechas podrían estar contaminadas por el uso excesivo de plaguicidas.

Este escenario, si bien suena dantesco, es justo a lo que nos expondríamos ante la ausencia de murciélagos insectívoros (Figura 1), muchos de los cuales forman colonias de millones de integrantes, que, en conjunto, pueden devorar entre 30 y 80 toneladas de insectos por noche, entre mosquitos, polillas o escarabajos que pueden ser plagas de cultivos o pueden ser vectores de los virus del dengue o zika, ya mencionados.

Figura 1. Muciélago de la especie Lasiurus blosevilli. Especie insectívora, destaca por su pelaje rojizo. Se aprecia que la membrana alar está formada por sus extremidades superiores.

Retomando la boda en la playa, si aún decidiéramos ir, tendríamos que brindar sin tequila ni mezcal, lo cual a muchas personas les podría disgustar. Esto se debe a que hay especies de murciélagos que se alimentan del néctar de los agaves a partir de los cuales se fabrican dichos licores; al alimentarse del néctar polinizan a esas plantas, favoreciendo que se originen variedades de agave más resistentes a plagas causadas por hongos. Pero sin estos murciélagos, la industria tequilera y pulquera habría quedado en bancarrota hace mucho tiempo y el mezcal tal vez solo sería una leyenda prehispánica.

Podríamos llevar esta distopía a un nivel mayor conforme la ausencia de estos mamíferos voladores se hace mas larga: la tasa de deforestación del país sería superior; de hecho habríamos acabado con nuestros bosques y selvas a una rapidez dramáticamente mayor a la tasa promedio que se experimentó durante el auge industrial y agropecuario de finales del siglo XIX y casi todo el siglo XX en México. Tabasco, por ejemplo, se habría convertido en una planicie casi totalmente inundada, con un suelo compactado y erosionado sin la capacidad de absorber el agua de los ríos y lluvias, pues al haber eliminado, en más del 90% de su territorio las selvas y los manglares que protegían las costas y poblaciones de inundaciones severas, los desbordamientos de los ríos habrían invadido toda la tierra. Esto se debe a que en ausencia de murciélagos dispersores de semillas producidas por numerosas especies de árboles frutales de las cuales ellos se alimentan, la regeneración de los bosques y selvas no se podría llevar acabo, nada impediría la erosión, desgaste e inundación de los suelos a gran escala. Aunque solo hablemos de Tabasco, otras poblaciones en Puebla, Veracruz, Chiapas y todas aquellas que están en las faldas de cadenas montañosas, probablemente sufrirían las mismas inundaciones o deslaves ante la escasez de áreas forestadas que prevengan dichos desastres. Muchas de las carreteras quedarían sepultadas y destruidas, y entonces muchas ciudades quedarían incomunicadas. Si además de eso, tomamos en cuenta el actual cambio climático, México se habría convertido en un país predominantemente árido, con temporadas de lluvias mucho más agresivas, sin posibilidad de la regeneración natural de bosques por efecto de los murciélagos dispersores.

Pareciera que “sólo eliminamos a los murciélagos” pero el efecto que esa ausencia traería a nuestras vidas podría ser peor de lo que estamos retratando aquí, por lo cual es importante valorar a estos asombrosos animales que sin duda pueden ayudar a prevenir la pesadilla antes descrita, solo con aprender a convivir con ellos y respetarlos.

 

REFERENCIAS

https://askabiologist.asu.edu/comen-los-murcielagos#:~:text=La%20mayor%C3%ADa%20de%20los%20murci%C3%A9lagos,1200%20mosquitos%20en%20una%20hora%3F

https://www.uv.mx/cienciauv/blog/murcielagosheroesovillanos/

https://cienciaergosum.uaemex.mx/article/view/14941/11896

http://www2.izt.uam.mx/newpage/contactos/revista/85/pdfs/murcielagos.pdf

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-52154158

https://novedadesdetabasco.com.mx/2019/03/21/deforestacion-el-alto-precio-del-desarrollo-en-tabasco/

Sobre el autor:  https://www.blogger.com/blog/post/edit/237276068855204020/6946366410126622049

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Los misteriosos helechos y selaginelas arcoíris

 Autora: María Sofía Jiménez-Mendoza

Iridiscencia

Le llamamos iridiscente a aquel reflejo de colores tornasol que van desde el rojo, anaranjado, amarillo, verde, cián, azul y violeta, los cuales podemos encontrar comúnmente en objetos como en los lentes de las cámaras, al reverso de un disco o el aceite derramado sobre el piso de la calle, también se encuentra presente en la naturaleza como en las escamas de un pez, las alas de un insecto, en piedras como el ópalo o la calcopirita son algunos cuantos ejemplos. Pero ¿acaso te has preguntado si este fenómeno se puede presentar en plantas?

Helechos y selaginelas iridiscentes

Los helechos son plantas muy antiguas que aparecieron hace aproximadamente 358.9 millones de años, se reproducen por esporas y cuentan con hojas, tallo y raíz además no producen flores. Se considera que existen entre 10,500 y 15,000 especies en todo el mundo, aunque este número difiere debido a que hay diversas áreas que aún no se han terminado de explorar. Con respecto a las selaginelas al igual que los helechos son plantas muy antiguas, también se reproducen por esporas, pero cuentan con una megaspora (espora grande, femenina) y una microspora (espora pequeña, masculina) por eso dicen que son plantas heterospóricas (distintas esporas), actualmente se conocen entre 700 y 750 especies.

Figura 1. Selaginella sp. iridiscente

Los helechos y selaginelas son capaces de vivir casi en cualquier hábitat y clima, aunque, generalmente prefieren y abundan sitios con sombra, sitios con luz indirecta, zonas húmedas y regiones tropicales o subtropicales. La iridiscencia es exclusiva de algunas pocas especies que habitan sitios muy sombreados, donde el dosel y sotobosque de la vegetación dominante es muy cerrado. Entre las especies que se han descrito como iridiscentes se encuentra Trichomanes elegans Danaea nodosa las cuales se distribuyen en los trópicos de América, Didymochlaena truncatula se distribuye en los trópicos del mundo, Selaginella willdenovii Athyrium cordifolum se distribuyen en el Sureste de Asia e Indonesia, Diplazium palmense en Costa Rica y en Panamá mientras que Selaginella uncinata se distribuye en China.  En México sólo se conoce a una especie de helecho que presenta iridiscencia, su nombre es Anemia mexicana var. makrinii también conocido como Helecho rizado y se distribuye en los estados de Nuevo León, Hidalgo, Oaxaca y Tamaulipas, aunque no se descarta que haya otras especies dentro del género Selaginella con esta propiedad en territorio mexicano.



Figura 2. A) Anemia mexicana, México, 2013. Fotografía: Carlos G Velazco-Macias, B) Trichomanes elegans Honduras, 2010. Fotografía: Delmer Jonathan, Naturalista,  C) Selaginella willdenowii Colombia, 2019. Fotografía: Jesus David Torres Meza, Naturalista.

¿A qué se debe este color azul?

Los investigadores al percatarse que algunos helechos y selaginelas presentaban una coloración azul y que además dependiendo del ángulo en el que se miraran podrían presentar una gama de colores como las del arcoíris, quisieron explicar este fenómeno y descubrieron que este fenómeno de las hojas no se debía a un pigmento como la clorofila, sino que era una característica física, un fenómeno óptico, esto significa que el color que observamos se debe a una organización estructural superficial a nivel celular que puede tener ciertas variantes dependiendo de la especie.

Se han propuesto varios mecanismos físicos para explicar cómo se produce este fenómeno óptico, uno de ellos es el de difracción (es la desviación que tiene un haz de luz cuando choca con algo) y el de interferencia de película. Este mecanismo consiste en un haz de luz que pasa por distintas capas o fases, donde una parte del haz se refleja y la otra se refracta, esto significa que la luz se desvía de su trayectoria debido a que pasó de un medio a otro. Para que este concepto queden más claros, un buen ejemplo serían las manchas de aceite que vemos en la calle cuando llueve, el haz de luz pasará de la fase aire a la fase aceite y luego a la fase agua, cada una con propiedades distintas, durante estos pasos una parte del haz de luz se refleja mientras la otra se refractara ya que se encuentra cambiando de fase, por lo que la velocidad del haz de luz cambiará, esto genera que exista un interferencia entre los haces de luz que se están reflejando y permite que nosotros seamos capaces de ver distintos colores. Esto mismo sucede en las plantas, se descubrió que las hojas de algunas selaginelas como, Selaginella willdenowii Selaginella uncinata, presentaban dos capas de celulosa con una organización helicoidal (fibra vegetal formada por carbohidratos polisacáridos) en la pared celular de sus células epidérmicas, las capas tenían un grosor del 80 nm cada una, lo que se considera suficiente para causar una interferencia de película, lo que produce la iridiscencia ya que el haz de luz está incidiendo en estas capas como lo hace con el agua y el aceite.

En el caso del helecho Trichomanes elegans las hojas que presentan iridiscencia tienen unas estructuras especializadas que se llaman iridoplastos los cuales son similares a los cloroplastos, pero más planos además los tilacoides (sitio en donde se lleva a cabo la fotosíntesis y que contienen clorofila) que se encuentran dentro están muy unidos y apilados de 3 en 3 lo que ocasiona que se formen capas por lo que al incidir el haz de luz se produce la interferencia de película. Estos son algunos ejemplos de porque vemos esta coloración azul-verde en estas plantas y explica porque dependiendo del ángulo en que observamos podemos ver distintas tonalidades ya que es la longitud de onda que se está reflejando y que está recibiendo nuestros ojos debido a la interferencia y a las características estructurales de las hojas de algunas especies como la celulosa organizada de forma helicoidal y los iridoplastos.


 

Figura 3. Esquema de una célula vegetal en donde se ejemplifica la interferencia de película. A) Pared celular con dos capas de celulosa la cual debe presentar una organización helicoidal. Se observa cómo incide el haz de luz y al tener contacto con la primera capa de celulosa una parte se refleja y otra se refracta debido a que hay distintas fases. B) Diferencia entre un cloroplasto y un iridoplasto. El iridoplasto es más largo y aplanado. C) Los cloroplasto y los iridoplastos presentan granas. Las granas son un conjunto de tilacoides, la diferencia radica en que las granas en los iridoplastos generalmente se encuentran apiladas y tienen 3 tilacoides por grana siendo esto lo que ocasiona la interferencia de película cuando la luz incide en estas estructuras. Esquema creado en BioRender.com.

¿Para qué le sirve ser azul a estos dos grupos de plantas?

Las plantas para vivir, realizan un proceso llamado fotosíntesis en los cloroplastos, que a groso modo, es la transformación de la energía luminosa a energía química. Cuando las plantas se encuentran con poca energía lumínica entran en estrés. Lo que hacen las especies iridiscentes es aprovechar la poca luz que les llega, para ello reflejan la luz azul que es menos eficiente en la fotosíntesis y solo transmiten luz roja hacia el cloroplasto que es más útil para dicho proceso, el incremento de la transmisión de ella se traduce en el aumento de la fotosíntesis y el crecimiento adecuado de la planta. Es decir, este hermoso fenómeno colateral al estrés en que se encuentras estas especies vegetales.

Espero que si en algún momento de tu vida te llegas a encontrar con un helecho iridiscente recuerdes cual es el mecanismo por el cual se produce este fenómeno óptico y el porqué de su peculiar coloración.

 

Sobre el autor 

https://revistarimega.blogspot.com/2022/05/maria-sofia-jimenez-mendoza.html

Literatura recomendada

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María Sofía Jimenez Mendoza

 Pasante de la licenciatura en Biología de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Desde 2020 realiza su tesis en el Instituto de Química de la UNAM, Departamento de Productos Naturales, estudiando la fitoquímica de una planta con posible actividad antidepresiva. 

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LAS DORADILLAS: Plantas Capaces de Resucitar, aprovechamiento y conservación

 Autor: Samuel Martínez Martínez 


Figura 1. Selaginella lephydophylla, arrosetada en su ambiente natural

Las doradillas son un grupo de plantas con forma arrosetada que pertenecen al género Selaginella; este a su vez se encuentra dentro del grupo de las licofitas, plantas que han existido durante más de 400 millones de años en nuestro planeta. En este tiempo han desarrollado distintas estrategias para sobrevivir y adaptarse a los cambios que hay en los ambientes en los que se desarrollan. Una de estas estrategias es la anhidrobiosis, facultad de perder incluso hasta un 90% del agua que contienen sus células sin que su capacidad de supervivencia se vea afectada.

 Adaptaciones de las células a la falta de agua

Durante los periodos de desecación, las plantas sufren un estrés hídrico que desencadena una serie de señalizaciones e interacciones complejas a nivel celular, en estas se involucran mediadores tales como genes, proteínas y hormonas en respuesta a estas condiciones desfavorables, esto hace que las células preparen a las plantas para resistir la baja disponibilidad de agua sin sufrir daños. Estos mediadores y los mecanismos de protección son distintos dependiendo de cada especie, así como el nivel de resistencia que pueden otorgarle a las plantas.

En el caso de algunas doradillas, a lo largo de millones de años han evolucionado para llevar a un nivel extremo sus mecanismos de protección y resistencia ante la falta de agua, de esta manera logran sobrevivir a la deshidratación por periodos prolongados. Las células de algunas doradillas y otras especies de Selaginella, a partir de los mediadores mencionados anteriormente, en respuesta a la falta de agua en el ambiente producen un tipo de azúcar llamada trehalosa, la cual les confiere la capacidad de mantener intactas sus enzimas y la membrana celular, con la finalidad de que cuando lleguen las lluvias, puedan reanudar sus funciones vitales y reiniciar su crecimiento sin ningún problema. El grado de resistencia se encuentra relacionado no solo con la producción de este tipo de azúcar, sino también con la capacidad de almacenamiento, siendo la especie Selaginella lepidophylla la única que es capaz de almacenar la trehalosa. También dentro del mundo vivo se han encontrado diversos organismos con la capacidad de sintetizar este tipo de azúcar como algunos hongos, bacterias, algas e inclusive insectos.

 


Figura 2. Selaginella lepidophylla en estado de anhidrobiosis

 

Aplicaciones y beneficios con potencial biotecnológico

Dentro del campo de la medicina, existen diversos usos de la trehalosa gracias a sus propiedades; algunos son el tratamiento de la osteoporosis reduciendo la pérdida ósea, el tratamiento de la distrofia muscular oculofaríngea y la enfermedad de Huntington, al evitar la agregación de las proteínas, y de esta manera disminuir los efectos perjudiciales de dichas enfermedades. De igual forma, se ha utilizado para la estabilización de vacunas y de moléculas de fármacos; otra aplicación es la protección durante la congelación de células madre, óvulos y espermatozoides.

Otra de las aplicaciones más prometedoras, es el incorporar la síntesis y acumulación de trehalosa a los cultivos agrícolas para soportar la sequía, y así evitar la pérdida económica que esto conlleva. La idea de los cultivos transgénicos suele ser un tema que continuamente causa controversia, pero la realidad es que si se realiza de manera adecuada puede tener muchas ventajas. El cambio climático cada año se acentúa y genera pérdidas económicas severas, sobre todo en América latina y África, cuyos países se encuentran en desarrollo. Si con los conocimientos actuales y herramientas biotecnológicas se pudieran crear cultivos genéticamente modificados, que tengan la capacidad de ser resistentes a la sequía, se resolverían este tipo de problemas económicos y de hambruna.

En la actualidad se realiza investigación científica encaminada a que los cultivos puedan sintetizar trehalosa, y por otro lado la facultad de almacenarla, para que en situaciones de escasez de agua, las plantas permanezcan vivas y una vez que se presenten las lluvias reanudar su ciclo vital. Además de estos beneficios, se han observado en proyectos experimentales que las plantas modificadas genéticamente para la síntesis de este azúcar, tienen ventajas como la resistencia a suelos con alta salinidad, tolerancia a temperaturas extremas, incremento en la eficiencia fotosintética y mejoras en la capacidad de retención de agua en las hojas.

 Amenazas a las que se enfrentan

Actualmente existe poca información sobre el estado de conservación en el que se encuentran las doradillas. En la Norma Oficial Mexicana 059 SEMARNAT 2010, la cual se encarga de regular y proteger a todas las especies que están en algún grado de riesgo de desaparición, hasta el momento no se encuentra registrada ninguna especie de doradilla. En el caso de la especie Selaginella lepidophylla, en nuestro país se han reportado usos principalmente de la medicina tradicional para el tratamiento de  afecciones renales; otro uso reportado es el ornamental principalmente en las festividades decembrinas siendo una de las plantas con mayor demanda en algunas regiones del país.

 

 

Figura 3. Selaginella lepidophylla

 

La comercialización se realiza a partir de ejemplares colectados de la naturaleza y existe una regulación por parte de la Norma Oficial Mexicana 011 SEMARNAT 1996; sin embargo, esto no garantiza que la extracción se realice en apego a la normativa, esto debido a que en algunos casos el desconocimiento de dicha regulación o del impacto que puede tener esta actividad, se suma a la necesidad que tienen las comunidades y esto las orilla a explotar los recursos no maderables de su región. Aunado a esto, existen personas que se aprovechan de la situación socio-económica de mucha gente y a cambio de un bajo salario, los hacen recolectar plantas silvestres para satisfacer la demanda del mercado; a pesar de ello, el conocimiento tradicional, el valor y usos que se le dan a muchas plantas desde tiempos ancestrales, promueven cierta protección por parte de los habitantes de sitios donde habita esta y otras especies. También se debe tener en cuenta que el hecho de que estas plantas sean criptógamas (carentes de semillas), dificulta el almacenamiento de material que pueda dar orígen a una nueva generación, ya que solo se reproducen mediante diminutas esporas.

 

El cultivo de tejidos vegetales como herramienta para aprovechar y conservar

Una alternativa para la conservación de especies de plantas fuera de su hábitat natural, son las colecciones vivas que se pueden encontrar en jardines botánicos, pero también existen herramientas biotecnológicas que posibilitan mantener material vegetal vivo bajo resguardo en caso de una extinción de las especies en su medio silvestre. La técnica de cultivo de tejidos vegetales o también conocida como cultivo in vitro, facilita la preservación de especies en condiciones de laboratorio controladas, en las que los tejidos se mantienen en un medio de cultivo que les provee de los nutrientes necesarios, y además libres de enfermedades y microorganismos. Esta herramienta biotecnológica entre muchas otras cosas, permite la multiplicación y obtención de miles de plantas a partir de pequeños fragmentos de tejido, lo cual facilita su producción a gran escala sin la necesidad de tener que recurrir a extraer plantas de su medio silvestre.

 


Figura 4. Selaginella lepidophylla en estado hidratado

 

Así mismo, el cultivo de tejidos vegetales es una herramienta que puede ser utilizada para la obtención de plantas transgénicas que produzcan y acumulen la trehalosa; mediante la ingeniería genética se extraen los genes de interés de las doradillas y se incorporan al material genético de otras plantas como son los cultivos agrícolas, con la finalidad de hacerlos resistentes a la sequía. Esto requiere de mucha investigación, pero a grandes rasgos, el proceso que se sigue después de la extracción de los genes, consiste en introducir el material genético a cultivos de células de la especie que se desea modificar, y a partir de estas células transgénicas, regenerar plantas completas que puedan ser llevadas a las zonas de cultivo, o bien, la creación de semillas artificiales que resguarden embriones vegetales generados in vitro.

Finalmente podemos decir que las doradillas son plantas que, a pesar de ser poco conocidas, son muy interesantes desde el punto de vista biológico y tienen características que pueden ser de gran utilidad para diversos aspectos de innovaciones biotecnológicas. Es necesario que se haga conciencia sobre la importancia de estas especies dentro de los ecosistemas, para de esta manera valorar y conservar nuestros recursos naturales aprovechándose de manera sustentable.

Sobre el autor 

http://revistarimega.blogspot.com/2022/04/samuel-martinez-martinez.html


Literatura recomendada 

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